Sos una deidad programadora, y tenés muchos animalitos: una oveja, una vaca, un perro, un gato y una mula. Y estás haciendo el programa que hace que funcionar esos animalitos. Los animalitos, entre otras cosas, deben hacer sonidos.
Te explico: estás en la version 1.0 del mundo, y allí los animales no hacen sonidos. El departamento de marketing descubrió que se pueden incrementar las ventas de tickets del Zoo si los animales hicieran sonidos. Este es uno de los nuevos cambios para la versión 2.0 del mundo (también les cambiaron los colores y le pusieron bordes redondeados).
Vos sos el responsable de hacer que los animalitos hagan sus respectivos sonidos. Los animalitos hacen, cada uno: mee, muu, guau, miau y jjjj. Si, en tu mundo las mulas hacen “jjjj”.
Acá se te presenta un problema: el director de orquesta, encargado de indicarle a los animalitos que hagan sus ruidos es un histérico, perezoso y gruñón. Es una persona ocupada que se dedica a mirar fotologs de chicas todo el día, y a vos te dan la tarea de que ese director de orquesta pueda disponer del tiempo suficiente para sus atareadas labores como visitante de fotologs.
Al director de orquesta poco le importan los animalitos (greenpeace, ¡atención!), y solo quiere poder cobrar a fin de mes. Entonces se te acerca y te dice:
“mirá pibe, yo soy una persona ocupada, no me interesan las vacas ni los perros. Yo quiero tener un animal, apuntarlo con mi batuta y decirle que haga su sonido. El pobre bicho se las tendrá que arreglar para hacerlo; no tengo tiempo de aprender que sonido hace cada uno de ellos, ni mucho menos enseñarles”.
Aquí se te plantea un problema: ¿cómo sabe cada animal que sonido hacer? Los animales no saben hacer sonidos. ¡Hay que enseñarles!
Siglos atrás, los animales se construían a mano. Hoy, gracias a la tecnología existe un revolucionario invento llamado la “Fotocopiadora”. La misma se usa para crear copias idénticas a partir de un original. Existe algo llamado “Vaca” (con la “V” en mayúsculas) que se usa como original para crear las distintas vacas. Lo mismo ocurre con los demás animales.
Dado que el director de orquesta es un perezoso, le vas a hacer la vida más fácil (más, ¡como si ya no la fuera!). Vas a modificar los originales de todos los animalitos y les vas a enseñar un idioma en común, de una sola palabra, para que hagan su sonido.
Ésta será un “hechizo mágico” que sin importar a qué animal se le diga, éste realizará su sonido correspondiente. La palabra será: “hacerSonido”. Las palabras mágicas rara vez siguen reglas lógicas. Ésta no es una de esas.
Por último, le explicás al director de orquesta:
“desde hoy las ovejas, vacas, perros, gatos y mulas ya no son tales, sino que pasarán a ser Animales. Tu deberás apuntarla con tu batuta y decirle: hacerSonido y el animalito realizará su tarea”.