Archive for the ‘Cadenas’ Category

Llamando a la policia en Argentina

Monday, September 18th, 2006

Me lo pasaron, no creo que sea cierto pero es muy bueno.

Tengo un sueño muy liviano, y la noche pasada noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de la casa. Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían
de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño. Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y trancas internas en las puertas, no me preocupé demasiado, pero estaba claro que no iba a dejar al ladrón ahí, contemplándolo tranquilamente. Llamé a la policía le informé la situación y di mi dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado; de que calibre era el arma; si estaba solo; si ya estaba dentro de la casa; etc., etc. Aclaré que no y que de las características del arma no sabía nada. Me dijeron que no había ningún patrullero para ayudar, pero que iban a mandar a alguien en el momento que fuera posible. Que si pasaba algo que volviera a llamar!!! Dos minutos después llamé nuevamente y dije con voz muy calmada: Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi jardín. No hay necesidad de que se apuren. Yo ya maté al tipo con un tiro de escopeta calibre 12, que tengo guardada para estas situaciones. Y el tiro se lo pegué en la cara! Le volé la cabeza y ahora sus sesos están desparramados por el jardín… Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 patrulleros de la Policía Federal; un helicóptero de la policía; 1 unidad de bomberos, el defensor del pueblo, 2 patrullas de Defensa Civil, un equipo de reporteros de Televisión; fotógrafos; 1 diputado, 2 concejales y un grupo de derechos humanos, que desde luego no se perderían esto por nada del mundo. La Policía agarró al ladrón in fraganti, quien estaba mirando todo con cara de asombro, tal vez pensando que la mía era la casa del Jefe de Policía… En medio del tumulto, un Oficial se aproximó y me dijo: Creí que había dicho que había matado al ladrón. Yo le contesté: Creí que me habían dicho que no tenían a nadie disponible para mandar.

Mate

Friday, September 15th, 2006

Me llegó esto por mail …

El mate, no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien y te hace pensar cuando estás solo. Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es “hola” y la segunda “¿unos mates?”. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales, de River y de Boca, ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los hijos de puta.

Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando uno de tu sangre empieza a tomar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomés vos.

Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera. Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez unos mates solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores: es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate. Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: ¡basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no? Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir “gracias”, al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate… ¿Calentás el agua?

Autor Desconocido

Juanita Del Mont�n

Sunday, May 28th, 2006

"Así la llamaban en el barrio:’Juanita dl montón’.No xq hubiera un montón d Juanitas, sino x su colección d montones.
Ninguna cosa le gustaba d a una.Ni de a 2 ni d a 3.D a muchas p/ arriba.X lo menos, d a montones.
Ya d chica, a los 7 años, se enfurecía, xq eran solo 7 y kería tener +.
Entoncs sumaba los años d todos sus amigos(Los 5 d Manuela + Los 7 d Ramón + los 8 d Susana + los 4 d Javier).Y los convertía en un montón.
Y como p/ juntar un monton d años precisaba un montón d amigos, Juanita era la chica + amigable dl barrio.
Ni ella misma sabía cuantos eran.Pero estaba segura q al menos eran un montón.
Tal vez x eso guardaba con tanto celo un montón d ganas d jugar.
Xq teniendo un montón d ganas d jugar c puedn encontrar un montón d amigos.
Y, si p/ sumar aql montón d años necsitaba un montón d amigos, y p/ tner un montón d amigos juntaba un montón de juguetes, lo q a Juanita le hacía falta entonces era un montón d lugar p/ guardarlos.
Convenció a sus padres d q fueran a vivir a una casa q tnga un montón d habitaciones. Y c/ habitación, con un montón d m. d largo y un montón d m. d ancho.
El problema era q p/ limpiar un montón d espacio, c necesitaban un montón d escobas, un montón d trapos y un montón d jabón.
Como c imaginarán, p/ comprar semejant montón hac falta un montón d dinero.
Bien sabía Juanita q juntar un montón d dinero le llevaría un montón d tiempo.Así es q guardó una a una las hojitas d un montón d almanaqs.Día a día hasta q los días c volvieron un montón.D Tiempo, claro.
Y ksi sin darc cuenta cumplió los 16.
Hizo entoncs una fiesta d cumpleaños en la q recibió un montón d regalos. Había preparado un montón d divrciones p/ divertir a un montón d personas.
Allí dscubrió a Joaquín e/ el montón d invitados.
Y le pareció + lindo, + bueno y + divertido q el montón.
Bailó con el toda la tard.Hasta q la fiesta c acabó.
Al día siguiente, y p/ no perder su costumbre d amontonar, Juanita fue a buskr muchos Joaquines p/ tenerlos en montón.Dio un montón de pasos, atravesando montones d calles durante un motón d horas y todo fue inútil.
No pudo encontrar uno solo q sea como el Joaquin d su fiesta.
Sintió un montón d tristeza. Y, derramando un montón de lágrimas, descubrió q tnía un montón d amor adentro d un solo corazón.
Y fue al médico p/ q le diera algunos corazones +.
Esto es imposible, le dijo el doctor.P/ c/ persona exist un solo corazón.
Q voy a hacer? c preguntó Juanita. Y juntando el montón d palabras q conocía, trató d armar un montón d pensamientos q le ayudaran a encontrar un montón d soluciones p/ su problema.
Pero fue una sola idea la q c le ocurrió;ir a buscar a Joaquin.
El único Joaquin que conoció.
Lo buscó y lo buscó durante largas noches. Hasta el día q volvieron a encontrarse. Fue en el medio d un montón d alegría dond Juanita y Joaquin c enamoraron. Y, aunq parezca mentira, entregándoc a un montón d amor fueron felics un montón d tiempo"

Instantes

Sunday, May 14th, 2006

Si pudiera vivir nuevamente mi vida en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto…me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido; De hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría mas montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido; comería más helados y menos habas; tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada momento de su vida; claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no saben, de eso esta hecha vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora. Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años y se que me estoy muriendo…

Autor desconocido

Ingeniero en el infierno

Monday, February 27th, 2006

Se murió un ingeniero y se fue a reportar a las puertas del Cielo. Sabido es que los ingenieros por su honestidad siempre van al cielo.

San Pedro buscó en su archivo, pero últimamente andaba un poco desorganizado y no lo encontró en la maraña de papeles, asíque le dijo: "Lo lamento, no estás en listas…".

De modo que el ingeniero se fue a tocar la puerta del infierno y le dieron albergue y alojamiento inmediatamente.

Poco tiempo pasó y el ingeniero se cansó de padecer las miserias del infierno, y se puso a diseñar y construir mejoras. Al paso del tiempo, ya tenían ISO 9000, sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras eléctricas, equipos electrónicos, redes de TELecomunicaciones, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control visual, sistemas de detección de incendios, termostatos digitales, etc., etc., etc. … y el "Inge" se hizo de muy buena reputación.

Un día Dios le habló al Diablo por teléfono y -con tono de sospecha- le preguntó: "¿Y… cómo han estado por allá en el infierno?"

"Estamos a todo trapo!!! Tenemos ISO 9000, sistema de monitoreo de cenizas, puentes por encima de las pailas, aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras eléctricas, equipos electrónicos, Internet, etc. Mi dirección de mail, apúntate esto mi estimado, es: eldiablofeliz@infierno.com Y no sé cuál sea la próxima sorpresa del ingeniero!".

"¿Qué?, ¡¿QUÉ?!. ¿Tienen un ingeniero allá?? Eso es un error, nunca debió haber llegado ahí un ingeniero. Los ingenieros siempre van al cielo, eso está escrito y resuelto ya. ¡Me lo Mandas para acá inmediatamente!".

"¡Ni loco!. Ya me gustó tener un ingeniero en la organización… y me voy a quedar con él eternamente".

"Mándalo para acá o… ¡¡TE DEMANDARÉ!!…".

Y el Diablo, con la visión nublada por la tremenda carcajada que soltó, le contestó a Dios:

"Ah Sí??… y no más que por curiosidad…

¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?".

Autor Desconocido

Conducta de la mayor parte de las personas de los paises ricos

Monday, February 6th, 2006

(Lo saque de mi viejo blog, a su vez de un afiche del LIDI)

  • Lo ético como principio básico
  • El orden y la limpieza
  • La integridad
  • La puntualidad
  • La responsabilidad
  • El deseo de superación
  • El respeto a las leyes y los reglamentos
  • El respeto por el derecho de los demás
  • Su amor al trabajo
  • Su esfuerzo por la economía y acometimiento

Somos pobres por nuestra actitud.

Somos pobres porque queremos.