Conociendo personas por Internet
Cuando en enero me fuí de vacaciones, pasé una noche por Villa Gessel y no pude dejar de ir al boliche Pueblo Límite. No lo conocía, y me llamó mucho la atencion lo grande que era. Ok, no tanto. Si bien era bastante grande y nunca antes había estado en un lugar así, no era TAN impresionante.
Ok. En realidad… no pude dejar de ir porque tenía la intención de encontrarme con alguien. No estaba seguro de que esa persona realmente esté ahí ya que no habíamos podido concretar nada. Según me dijo esa persona, estaba de vacaciones en esa ciudad y era muy probable que ella se aparezca por allí.
Así que fui. Me dije a mi mismo: tengo fe de que nos vamos a encontrar.
No nos encontramos.
Claro, de eso me dí cuenta a las cinco de la mañana, cuando ya estaba asomándose el sol por sobre el horizonte. Hasta entonces, hubo que esperar.
Bailar es algo que nunca me llamó mucho la atención, ni es algo que haga muy bien. Si, entiendo que justamente para bailar bien no hay que bailar bien porque en ese caso estarías bailando mal. Y eso es algo que me confunde bastante.
Claro, porque si sabés bailar bien y bailás, no tiene ningún mérito el hecho de, en ese momento, bailar. El único mérito es lo que hiciste en el pasado: aprender a bailar (o haber nacido con algun gen de danza), y no lo que estás haciendo ahora que es simplemente repetir inconscientemente lo que ya sabés. Así que no bailo nada.
Ok, casi nada. Las pistas de música electrónica me llaman bastante la atención. Esas si me interesan. Es como el pac-man pero sin pastillas. (yo, al menos): Waca, Waca, Waca durante un rato puede llegar a ser muy divertido!
En especial, el ambiente tiene que ser el adecuado. No alcanza con poner un CD de música de DERO y apretar en Play, hace falta crear una atmósfera (como dije, sin pastillas) que te transmita un sentimiento de poder vivir la música. O como sea.
El hecho es que había un bar. Uno grande, con muchas mesas, una larga barra y un pequeño escenario con alguien tocando canciones de la década del ochenta, pero cuando yo llegué ya estaba terminando.
Me senté en la barra, y había una pareja que era la que atendía a los que necesitaban ahogar sus penas. Resultaron ser oriundos de un pueblo del que no me acuerdo el nombre. Trabajaban en ese bar juntando dinero para algo que no recuerdo, y querían hacer un viaje a una provincia que no recuerdo para poder abrir un negocio de algo que tampoco no recuerdo. En fin, yo estaba ahogando penas.
Pero no era el único. Había alguien que no solo estaba ahogando sus penas, sinó que tocó el fondo de la fosa de las marianas. En ese estado, dicen que uno puede llegar a tener una visión medianamente distorsionada de la realidad. Y cerca suyo había una persona que de lejos no se podía ditinguir si era XX o XY. En ese estado, al menos. Yo si, obvio, ¡y me mantuve siempre alejado!
Desde lejos, le dije a la chica de la barra: “está tan borracho que no se dio cuenta”. Después de eso, ellos dos se fueron de bar, juntos.
Cuando salió el sol me fuí del lugar. Me tomé el micro para volver pero me quedé dormido. Un largo rato más tarde me desperté en General Madariaga. Estaba totalmente perdido, y tuve que tomarme otro colectivo para llegar a mi destino.
August 18th, 2007 at 16:25
Jaja interesante anecdota querido alejo.
Leyendo lo de la musica electronica me vino al recuerdo algo y al instante lo busque en youtube ;)
http://www.youtube.com/watch?v=ItQ16mq-DjA
August 18th, 2007 at 16:50
“toda la vida estudiando un instrumento, el pibe chumba y dice que toca” juajua.
August 27th, 2007 at 4:17
La “persona que de lejos no se podía ditinguir si era XX o XY” no seria de General Madariaga?
Porque eso explicaría todo!
Saludos, Gabriel.-